Separarse no significa dejar de ser familia. Cuando hay hijos, el divorcio abre una etapa nueva en la que madre y padre siguen compartiendo decisiones, aunque ya no compartan la casa.
El cuidado personal
La ley ya no habla de “tenencia” sino de cuidado personal, que puede ser compartido o unilateral. Lo habitual es que ambos progenitores sigan participando de la vida cotidiana de los chicos, con un plan de parentalidad que ordene con quién viven, cómo se organizan las vacaciones y cómo se toman las decisiones importantes.
Alimentos y gastos
La cuota alimentaria cubre mucho más que la comida: educación, salud, vestimenta, esparcimiento. Se fija según las necesidades de los hijos y las posibilidades de cada progenitor, y puede revisarse cuando cambian las circunstancias.
La comunicación
Los hijos tienen derecho a mantener un vínculo fluido con ambos. Un buen acuerdo es el que se puede cumplir en el día a día; por eso trabajamos cada caso escuchando a la familia y buscando soluciones concretas.